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Atelier
Beirut · París · Dubái · Barcelona
Solo con cita previa
Un pequeño grupo de obras, fuera de la vista general. Presentadas en la penumbra, como quiso el pintor — guardadas en la discreción de quienes ya saben.
№ 01
2024 · Óleo sobre lienzo
Sobre una vasta llanura turquesa, racimos de perla y rosa se despliegan como un coral, como un cerezo en flor, como el aliento de una piedra preciosa. Una serenidad oriental llevada como un collar de luz.
№ 02
Un patio interior de esmeralda, citrino y lapislázuli, enmarcado por un muro de ámbar cálido. La composición se despliega como la marquetería de un gabinete precioso — cada faceta colocada con la paciencia de un joyero.
№ 03
2025 · Óleo y pigmento de oro sobre lienzo
De un fondo de esmeralda profunda emerge una criatura de fuego — mitad ornamento, mitad encantamiento. La maestría de Donleon en alta joyería aflora aquí, en las texturas grabadas, el bestiario de un mito íntimo.
№ 04
2025 · Óleo sobre lienzo
Trazos verticales de carmesí, citrino, zafiro y jade caen a través de una bruma de plata — un aguacero de piedras talladas. Un estudio de la alegría sostenido con la disciplina de un maestro joyero.
№ 05
Topacio, cuarzo rosa y olivino se ramifican sobre un fondo oscuro — un almendro persa en flor, engastado como una fíbula de oro antiguo.
№ 06
Amatista, citrino y perla atraviesan el lienzo en lenta procesión — la suave gravedad de un rosario, la cadencia contemplativa de las cuentas de oración en la mano.
№ 07
Una sola gran rosa compuesta de jade, cuarzo rosa, ópalo y citrino — un broche ampliado a escala de jardín, donde cada pétalo es un engaste de luz.
№ 08
Lapislázuli, coral, citrino y rubí florecen sobre un fondo oliva — un ramillete de piedras recogido como se recogen flores al primer alba.
№ 09
2023 · Óleo y pigmento de oro sobre lienzo
Un panel monumental de ámbar bruñido cruzado por los hilos más tenues de negro — el interior de una joya sostenida a la luz, el grabado de un maestro.
№ 10
Un mapa trazado en amatista, lavanda y ónix — piedras en bruto esparcidas sobre una hoja de vitela, cada una esperando ser engastada en su ornamento final.
№ 11
Un abanico de turmalina, citrino y rosa — un amanecer Art Déco bordeado por filigrana pintada a mano. Cada rayo, una piedra facetada engastada en un cielo de pigmento puro.
№ 12
Rubí, ocre, zafiro y esmeralda dispuestos uno junto a otro como la marquetería de un gabinete florentino — un acolchado de materia preciosa construido pincelada a pincelada, con paciencia.
№ 13
Un cielo de topacio enmarca un patio interior de zafiro y ámbar — la memoria de un palacio oriental reducida a sus piedras esenciales.
№ 14
Sobre un fondo de citrino puro, hojas de coral y ónix se cruzan con la geometría de un abanico abierto a la luz. Movimiento sostenido en absoluto equilibrio.
№ 15
Una columna de humo granate se eleva a través de un horizonte de salvia, perforada por triángulos de topacio y zafiro — una ascensión serena, el alma tomando la forma de la luz.
№ 16
Sobre un fondo de cuarzo rosa, lapislázuli, jade y coral derivan en una constelación tranquila — piedras separadas reconociéndose a través de un campo inmóvil.
№ 17
2024 · Óleo y pigmento de cobre sobre lienzo
Un plano de cobre envejecido cruzado por tres cifras anaranjadas — un códice medio borrado por el tiempo, como un cáliz de metal batido guarda la memoria de cada mano que lo sostuvo.
№ 18
Tres astillas de citrino caen sobre un profundo fondo de malaquita — un gesto mínimo, la paciencia de un joyero que sabe que una sola piedra, bien engastada, puede sostener toda una sala.
№ 19
Un aguacero diagonal de peridoto y bronce sobre un fondo de citrino — lluvia en un olivar, pintada con la paciencia de un artesano que cuenta cada hoja.
№ 20
Dos barras de esmeralda en bruto reposan sobre un estanque de zafiro y jade — un Monet visto a través de los ojos de un lapidario, donde cada onda es una piedra pulida.
№ 21
Planos de pizarra cruzados por raíles de ámbar — una arquitectura silenciosa de líneas, como un joyero dibuja un engaste antes de colocar la primera piedra.
№ 22
Una gran placa de obsidiana apoyada contra un muro de bermellón, marcada por dos lingotes de oro — la gravedad de una piedra de santuario, el silencio de una cámara privada.
№ 23
Bloques de carmín dispuestos sobre un fondo de marfil como un ideograma a medio borrar — caligrafía escrita en puro rubí, leída por el cuerpo antes que por el ojo.
№ 24
Malaquita, cobre y amatista cortados en un abanico de luz — un acorde tropical pintado con la paciencia densa y estratificada de un maestro grabador.
№ 25
Un espejo de esmeralda atravesado por una sola hoja de cobre — un agua quieta de malaquita donde se ha dejado caer una piedra naranja.
№ 26
Una página de tiempo azul-plata marcada por tres finas barras de índigo — una superficie de piedra de luna inscrita con la paciente caligrafía de la lluvia.
№ 27
Una isla ocre bordeada de coral, golpeada por dos motas de obsidiana y una astilla de jade puro — un estudio de contención, cada elemento pesado como un engaste.
№ 28
Un hematoma de azafrán, ciruela y cardenillo contenido en un fondo de zafiro tranquilo — una herida interior vestida con los colores del crepúsculo.
№ 29
Un glifo de cornalina engastado en un acolchado de verde e índigo — un emblema en el centro de una cosmología privada.
№ 30
Una pradera de peridoto turbada por un único rombo de cornalina — mínimo, certero, el gesto de un maestro que sabe cuándo detenerse.
№ 31
Un nocturno de medianoche y brasa sostenido en un marco de coral — un cielo de zafiro apoyado contra la calidez de la piedra viva.
№ 32
Un tapiz de azafrán, rosa y bronce tejido con incontables pequeñas pinceladas — un jardín recordado a través del color de su luz más que a través de sus formas.
№ 33
Turmalina, coral y lapislázuli estratificados a través de un velo de musgo — un jardín visto a través del suave veladura que sigue a la lluvia, cada color devuelto al lienzo.
№ 34
2024 · Óleo y pigmento de oro sobre lienzo
Una ciudad de topacio duplicada en su propio reflejo — minaretes y torres sostenidos sobre una superficie quieta de oro, como una memoria sostiene su propia imagen.
№ 35
Sobre un fondo de rosa polvoriento, teselas de citrino, lapislázuli y esmeralda construyen un mosaico que respira — cada bloque una pequeña ventana íntima a otro color.
№ 36
Columnas verticales de rubí, zafiro y peridoto se elevan sobre un fondo de bronce cálido — una catedral construida enteramente con franjas de color, cada una pulida hasta un brillo tranquilo.
№ 37
Una marea de granate y sangre de buey avanza bajo una fina cresta de plata — el oscuro espejo de una piedra que gira lentamente a la luz del fuego, guardada en una cámara privada.
№ 38
Vastos arcos de cobre giran en torno a un núcleo de lapislázuli profundo — las órbitas de planetas invisibles trazadas en metal oxidado, contenidas en un único cosmos privado.